Charla El futuro de Europa

dsc_0028-webIntroduce la sesión Iñaki de Esteban situándola como la tercera charla de este curso 2016-2017, enmarcándola en los objetivos de este primer cuatrimestre centrado en la idea de Europa.

dsc_0029-webPresenta al ponente de hoy, que se trata de Daniel Innerarity, catedrático de filosofía política y social, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director de su Instituto de Gobernanza Democrática, ha sido profesor invitado en diversas universidades europeas y americanas, premio Principe de Viana de la Cultura en 2013, autor de numerosas publicaciones y colaborador habitual de El Correo, El Diario Vasco y El País.

dsc_0032-webComienza Daniel declarándose europeísta convencido a pesar de los pesares y que, aunque el balance es para pegarse un tiro, cree que hay que mantener la esperanza y la exigencia a nuestros políticos.

Según Jacques Delors, Europa es un OPNI, un Objejo Político No Identificado, un lio en el que nos hemos metido un montón de millones de personas, un montón de estados, de regiones, de ciudades sin una hoja de ruta, sabiendo de lo que estábamos huyendo, por cierto que en esa huida se han conseguido grandes logros, pero sin tener claro el destino final y probablemente sin necesitarlo porque el tiempo nos iría aclarando el modo o el grado de integración. Lo que había era conciencia de que ciertos bienes públicos no se podían conseguir de manera aislada.

Un primer déficit tiene que ver con la ininteligibilidad (imposibilidad de ser comprendido o interpretado), y la novedad que supone Europa contribuye a esa confusión. No sabemos qué es Europa.

dsc_0039-webOtra dificultad añadida viene de las malas prácticas. Si cada cosa que sale bien se considera mérito de aquí, y lo que sale mal, problema de Bruselas, al cabo del tiempo pensaremos que es negativo el tema de Europa. Sin embargo hay cosas excelentes que se consiguen gracias a Europa, pero que no percibe el ciudadano. Por ejemplo, en Francia se abolió la pena de muerte por exigencia del Tratado de Roma.

Tenemos que conseguir entender Europa.

Tras una guerra terrible Alemania y Francia inician la unión de una manera muy tecnocrática, sin decirle a la gente lo que estaban haciendo, con una concepción del orden social como una gran planificación y considerando que los temas genéricos no afectaban al común de los mortales. Hoy en día la mentalidad ha cambiado.

dsc_0040-webSintetizando, un conjunto de países deciden emprender una empresa común porque han entendido que los estados aisladamente eran incapaces de dar a la gente ciertos bienes comunes, fundamentalmente la paz puesto que venían de una terrible experiencia de guerra. Mancomunar el carbón y el acero (primer germen de la Unión Europea), hizo que las armas dependieran de todos y no se pudiera decidir en un sólo país.

La idea de dar una forma gubernamental ha funcionado razonablemente bien, pero hay que dar una forma política a la interdependencia, democratizarla. Hay que mancomunar soberanías y establecer relaciones de reciprocidad, todos debemos dar y recibir.

El avance de la extrema derecha en diversos países de Europa tiene que ver con la integración furtiva, Europa ha ido avanzando de manera furtiva, que no se notaba. En un primer momento, al venir de donde veníamos (guerra, nazismo…) estaba justificado, pero ahora ya no lo está. Ahora hay que tomar decisiones políticas y no esperar que podemos seguir avanzando sin que la gente se entere.

dsc_0043-webEl tema del Brexit aunque va a resultar un asunto penoso para los Británicos y para nosotros, tiene algo positivo, ha establecido que la pertenencia a la Unión Europea es algo voluntario, que es la mejor manera de estar libremente en un sitio.

Hay dos cosas que podría aportar Europa, dos grandes desafíos, entender bien nuestra función en el mundo y entender que tenemos que construir una Europa social.

Europa en un experimento de cómo podría ser una política mundial, una política de la humanidad. Europa es el único lugar del mundo donde más de veinte países soberanos ponen recursos en común y renuncian a parte de su soberanía. Y tiene los valores de poner en común, escuchar y el principio ejemplar de que la mayor parte de la decisiones deben ser compartidas por otros.

Ha habido tres grandes promesas europeas que han funcionado muy bien: la paz, la prosperidad económica y la democracia. Durante mucho tiempo estas tres cosas han hecho que la idea de Europa se fortaleciera, sin embargo hoy en día han perdido su fuerza para animar a los jóvenes a ser europeístas. La paz, es algo tan asimilado que ha dejado de ser una razón para creer en Europa, se da por hecho. La crisis ha quitado valor a la idea de la prosperidad económica y ya no hay la necesidad de fortalecer la democracia que había cuando España, Grecia, Portugal salían de dictaduras.

dsc_0046-webPor eso, lo que ahora nos queda es la promesa social, aunque resulte un asunto muy complicado. Quizás la manera de hacerlo no sea por medio de los estados, que son muy retardatarios. Quizás deba hacerse desde otros foros: ciudades, redes informales, regiones…

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