Resumen charla El cambio climático

Ultima charla de este curso 2016-2017 de la Escuela Social de Barañáin. Introduce Pedro Aranguren y a continuación presenta al ponente, Iñigo Virto, profesor del Área de Edafología y Química Agrícola de la Universidad Pública de Navarra, Doctor Ingeniero Agrónomo que ha investigado en las Universidades de California, Illinois y Pensilvania, en Estados Unidos.

Tras explicar que la edafología es la ciencia que estudia el suelo como lugar donde se desarrollan las plantas, empezó el desarrollo de la sesión introduciendo algunos conceptos clave para abordar el tema. Por ello, lo primero que hizo fue centrarse en qué es el clima, parámetros que lo determinan y factores que lo regulan. Según la definición que hace la RAE, el clima es el “Conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región”. Una definición muy genérica, pero que delimita dos aspectos importantes, el geográfico, relacionándolo con una región, y el de las condiciones atmosféricas.

Según Julius Hann (1883), clima es “la totalidad de los estados del tiempo en un período más corto o más largo que ocurre en promedio en un momento dado del año en cualquier punto dado de la superficie terrestre”. Los elementos climáticos serían la Temperatura, Humedad atmosférica, nubosidad, vientos, presión atmosférica, evaporación y composición del aire.

En 1906, Vladimir Köppen añadió un aspecto importante al definir el clima como “la totalidad de las condiciones atmosféricas, que hacen una ubicación en la Tierra más o menos habitable para los Hombres, los animales y las plantas”.

Por último, Maximilien Sorre en 1936 añadió el aspecto del ritmo o la frecuencia al definir el clima como “ambiente atmosférico constituido por la serie de estados de la atmósfera en un lugar en su sucesión habitual”, es decir que si cambia el momento o el orden en que ocurren los fenómenos meteorológicos en un lugar, también hay cambio climático.

Para la clasificación de los distintos climas, Köppen se fijó en tres aspectos: Temperatura (medias mensuales y anuales), Precipitación (medias anuales y mensuales y distribución) y Evapotranspiración potencial, difusión de vapor de agua a la atmósfera desde superficies con vegetación, que implica tanto la evaporacón directa del agua, como la evaporación biológica correspondiente a la transpiración de las plantas.

De estos criterios surge la clasificación climática de Köppen: con cinco grandes tipos de clima con varios subtipos cada uno de ellos: Tropical, Seco, Templado (latitudes medias), Continental y Polar.

Si miramos el mapa de Navarra nos encontramos con que en el Sur el clima sería Seco, en su variedad Estepario frío (Mediterráneo Seco). La zona media correspondería a un clima Templado de tipo Mediterráneo. La zona norte sería un clima de tipo Templado también, pero en su variedad marítimo de costa occidental.

Esas zonas climáticas de Navarra no son estáticas y se van moviendo los límites de las distintas zonas.

A continuación comentó una noticia publicada en eldiario.es, el día 20 del pasado mes de marzo, cuyo titular decía: El 80% de España en riesgo de convertirse en desierto este siglo por el cambio climático. Así leído parece que el 80% de España será como el Sahara al final de este siglo, pero no es eso lo que decía el estudio a que se refiere la noticia. En el informe del Ministerio de Medio Ambiente se estudia el índice de aridez de los distintos territorios de la Península Ibérica y se hacen proyecciones sobre como evolucionarán en los próximos 70-80 años:

Los territorios absolutamente áridos son los de color rojo, siendo semiáridos los de color naranja, que son los que se prevé en estas proyecciones que más avancen a lo largo de este siglo.

Para hacer estas previsiones se tiene en cuenta que las condiciones del clima de la Tierra dependen de la energía del Sol. De esa radiación solar, el 31% sale reflejada, tanto por las nubes como por el suelo, el 20% es absorbido por la atmósfera y por tanto llega al suelo un 49% que es absorbido por la superficie terrestre. La Tierra también emite calor y parte de ese calor vuelve como efectos de los gases de efecto invernadero. Este efecto invernadero hace que la temperatura media de la superficie terrestre sea de 15º, no de menos 18º que sería si no hubiese efecto invernadero.

Este equilibrio puede cambiar si aumenta o disminuye la energía que proviene del Sol, si cambia la cantidad reflejada por las nubes (albedo) o cambia la cantidad emitida, lo que se produciría al cambiar la cantidad retenida por la atmósfera.

Para estudiar este posible cambio se creó en 1988 el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) (http://www.ipcc.ch/). Este grupo ha realizado cinco informes desde que se creó en los que da una información muy conservadora y siempre dando el nivel de consenso, de evidencia y de probabilidad de cada una de sus afirmaciones.

Según el último informe la temperatura media de la Tierra ha subido desde 1850 hasta 2012 0,85º con un nivel de certeza de “prácticamente seguro”. En cuanto a las precipitaciones con un “nivel de confianza alto” en el hemisferio Norte y bajo en el Sur, afirma que ha cambiado la distribución geográfica de las mismas. Además durante el período 1901-2010, el nivel medio global del mar se elevó 1,7 mm por año (1,5-1,9), considerado esto como “muy probable”.

Para explicar el aumento de temperatura debe haber un aumento de energía de +2,3 W/m2 (desde 1750 a 2011). Que la intervención humana haya hecho posible este aumento se considera como “sumamente probable”. Las emisiones de CO2, Metano (CH4) y N2O, han aumentado.

El sector primario tiene un papel fundamental en estas emisiones.

El CO2 proviene de las combustiones y de la descomposición natural de los seres vivos. Cuando quemamos combustibles fósiles, estamos quemando los bosques que hace millones de años no se descompusieron sino que se fosilizaron.

El óxido de nitrógeno (N2O), proviene de los suelos del mundo. Si añadimos más Nitrógeno al suelo, aumentaremos el nivel de N2O en la atmósfera.

El metano, además de provenir de la acción ganadera por actividad entérica, también aumenta con los arrozales cuando se inundan las zonas destinadas a este cultivo.

Ante esta situación de cambio climático, la agricultura tiene dos herramientas, adaptarse a los cambios que ya son irreversibles y ayudar a mitigar o reducir el cambio climático.

En lo que se refiere a la mitigación del cambo climático las estrategias son las siguientes:

  • Labrar menos la tierra, para evitar que se escape mayor cantidad de Carbono a la atmósfera.
  • Utilizar menos fertilizantes, evitando así el aumento de Nitrógeno.
  • Aumentar el secuestro de Carbono atmosférico haciendo un laboreo de conservación, en el que se mantiene sobre la tierra los restos orgánicos y se evita el paso del Carbono a la atmósfera.
  • Devolviendo el suelo a usos menos intensivos.

Por otro lado, para la adaptación, la FAO propone la agricultura climáticamente inteligente, la que se adapta a los cambios del clima:

  • Cultivos adecuados a las nuevas condiciones.
  • Adaptación de los sistemas agrícolas.
  • Avanzar en sistemas más diversos (variedad de cultivos, manejos mixtos…)
  • Majora de la capacidad de los sistemas para resistir condiciones adversas.

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