Anteproyecto de programa curso 2012 – 2013

 

POR OTRO ABORDAJE DE LA CRISIS: HACIA UNA SOCIEDAD NUEVA

1º.- Respuesta dominante a la crisis. La disyuntiva o combinación “austeridad/crecimiento” ¿es razonable, viable, suficiente y satisfactoria?

El debate oficial y más o menos ordinario se ha mantenido mayormente en términos de disyuntiva entre austeridad y crecimiento. Ha sido la austeridad la que hasta ahora se ha impuesto a los países del sur de Europa como medicina contra la crisis, contra el parecer de insignes economistas que, por esa vía, auguraban empeoramiento y recesión, y que apostaban por impulsar el crecimiento como camino de salida. Últimamente algunos países fuertes e instituciones de la Unión parecen abrirse a salidas, aún sin concretar, que combinarían la austeridad presupuestaria con cierta ayuda a la inversión para el crecimiento. Pero hoy por hoy, y mayormente, la política económica planteada es de acusada austeridad. Pero son muchas, y desde muy diversos e importantes ángulos, las preguntas que surgen tanto sobre la austeridad como sobre el crecimiento como modelos de salida a la crisis. Y no se trata sólo de si, en términos estrictamente económicos y en el contexto actual global, ambas propuestas son razonables y viables. Se trata de saber y cuestionar, además y especialmente, si, como vías de salida, son suficientes; si no se precisan cambios estructurales profundos de orden económico, político, social, cultural y moral; si una hipotética salida que posibilitara simplemente reiniciar la recuperación de lo perdido sería satisfactoria.

2º.- El impacto de la crisis y de las políticas de ajuste en Navarra: Valoración global y sintética de los resultados del Primer Informe elaborado al respecto.

           Nos estamos refiriendo a “El Impacto de la Crisis 2007 – 2011. Primer Informe sobre desigualdad, pobreza y exclusión social en Navarra”, elaborado por CIPARAIIS (Centro de Investigación para la Igualdad y la Integración Social) y que ha visto la luz a finales de Junio de 2012. En esta presentación se trataría de destacar, de modo general, los resultados más significativos y sobresalientes o las líneas gruesas de dicho Informe. Sería algo así como una introducción sintética o una foto panorámica.

3º.- El impacto de la crisis en Navarra: Incidencia en el desempleo (en distintos sectores de la población activa), en los hogares y en la desigualdad de género.

Se trata de una mirada por partes, más pormenorizada y detallada,  a los resultados del Informe. (Si pareciera mejor, esta mirada podría dirigirse al impacto en la juventud). Mi propuesta es que esta presentación se haga a modo de mesa o panel, solicitando la colaboración, para cada área que se decida, de una de las personas del equipo correspondiente que la ha trabajado para el Informe. El mismo ha sido fruto de distintos equipos de trabajo, aunque haya habido coordinación y criterios comunes.

4º.- Los recortes, ajustes y reformas, y sus repercusiones en el Estado social y del bienestar: ¿Nos hallamos ante un intento consciente de desmantelamiento del mismo por parte del capital financiero neoliberal?

 Con todas las imprecisiones de lenguaje propias de un contexto nuevo de globalización, de significativa pérdidade soberanía de los Estados nacionales y de primacía de los poderes económicos sobre los políticos, pero tratando de transmitir la gravedad de lo que está pasando con una elección aproximada de vocabulario e imágenes, no faltan ya quienes hablan de ‘revolución conservadora’ y de ‘golpe de Estado social’ o al Estado del bienestar. El mensaje que se transmite es que, desde el neoliberalismo dominante, se estaría aprovechando la crisis que el mismo ha creado para desmantelar el Estado Social. El punto, pues, es crítico por lo que está en juego. No se trata meramente de salir o no de la crisis, sino de cómo salimos de ella. Por otra parte, es la democracia misma la que también está en juego en las reformas en marcha y en el modo de llevarlas a cabo. Al respecto, recientemente, en la misma línea de utilizar expresiones simbólicas de impacto, ya hay quien ha hablado de un “estado de excepción parlamentario”.

5º.- Los medios de comunicación y la crisis actual.

Los medios de comunicación vienen experimentando profundos cambios desde diversos frentes (las nuevas tecnologías es uno de ellos). Pero, aquí, se trataría de abordar básicamente dos cosas. La primera sería la incidencia de la propia crisis en los medios de información escritos y audiovisuales, y sus diversas consecuencias – desaparición y concentración, publicidad, personal y condiciones de trabajo, etcétera -. Y la segunda, el papel que los medios están jugando en esta crisis y el tratamiento que están teniendo de la crisis. Más allá de la ideología de cada medio y de los sectores a quienes representa, muchos tenemos la impresión de que, a menudo, hay una verdadera tormenta informativa que no ayuda mucho a aclararse y de que buena parte de los medios activan interesadamente sentimientos de ausencia de salidas y de miedo para mantener desactivada a la población. A veces, además, se han aliado descaradamente con la mentira. Han olvidado que son administradores y gestores de un derecho ajeno: el de la ciudadanía a un información veraz.

6º.- Hay alternativas: Otra economía y otro modo de vivir son posibles.

Para una reacción de envergadura, sostenida y eficaz contra la crisis, uno de los mayores frenos consiste en la extensión de la idea – que se ha hecho convicción en muchas y muchos – de que no hay alternativas. La conclusión sería que, si bien no nos gustan las medidas tomadas para superar la crisis, como carecemos de otras que las mejoren, a la postre se está haciendo lo que se puede y debe hacer. Pero, a estas alturas, son ya muchos expertos, profesionalmente serios y rigurosos, los que nos vienen diciendo públicamente lo contrario: no sólo que hay salidas a la crisis, sino que las mismas deben ir en otra dirección. La cuestión es doble. De una parte, se vienen proponiendo por diversos autores y agentes sociales baterías de medidas y reformas parciales que, además de posibles, son  desde luego más justas y solidarias que las planteadas por nuestros gobernantes, y parecerían exigidas y exigibles por un más social sentido común económico. Dichas medidas, por su mismo contenido y su lógica interna, no parecen carecer de eficacia e implicar un relevante potencial de cambio. Es preciso tomarlas en consideración. Por otra parte, si bien en este momento no parece posible una alternativa a escala macro y global por carecer – para empezar – de fuerza política capaz de implantarla, hay sin embargo dos cosas ciertas: la primera es que el sistema vigente ha mostrado hasta la saciedad su escandalosa e hiriente incapacidad para lograr el bien común, una vida decente para todas y todos, y la preservación del medio; y la segunda es que, además de existir propuestas teóricas de superación del capitalismo puro y duro (vg.: ‘democracia económica’), hace tiempo que muchas de ellas se vienen mostrando viables y eficaces a nivel micro, regional e, incluso, en el marco de una competencia más global.

7º.- ¿Economía o cultura? En el contexto de la crisis actual ¿dónde buscar las claves últimas inspiradoras y motrices para un futuro nuevo?

Nuestra inmersión en la Europa de la economía y del mercado es una realidad obvia, inmediata y palpable. Pero la misma no solamente es incapaz de generar una conciencia colectiva común de pertenencia, un verdadero “nosotros” vinculante, sino que genera creciente desapego por la tremenda desigualdad, la subordinación, las cainitas exigencias impuestas y el endémico distanciamiento de la ciudadanía de las instituciones europeas. No es de extrañar que, en el orden del día del debate colectivo, estén formulándose interrogantes de mucho calado. En una selva en la que la cautela de los derechos básicos se debilita y mengua, en la que la competencia sin límites se hace más feroz, en la que la desigualdad se agudiza y extrema, ¿podemos seguir pensando en una sociedad de semejantes? Si olvidamos una herencia que está en la raíz de nuestra cultura y que nos aporta un modo de ser y de estar en el mundo (filosofía, derecho, humanismo, arte, mundo del sentido y horizonte de valores) y se impone una formación tecnocrática al servicio de los requerimientos del capital, ¿cómo orientarnos, cómo saber quiénes somos, qué mundo hemos de construir que sea satisfactorio para todos y todas? Si la economía no es más que cálculo y los números mandan inexorablemente, así la naturaleza se deshaga en llanto y el ser humano se desgarre y sangre, ¿para qué la ética? Se ha dicho que “una persona o un pueblo desmoralizados no están en su propio quicio y vital eficacia, no están en posesión de sí mismos y pos eso no viven sus vidas, sino que se las hacen otros, no crean ni fecundan, ni son capaces de proyectar su futuro”. En suma, la pregunta es: ¿Economía o cultura? No es cuestión de disyuntivas. Pero sí de acentos.

8º.- La construcción de la ciudadanía: para avanzar hacia una sociedad más democrática, justa y solidaria.

Parece que sería impensable lo que está pasando aquí en sociedades de nuestro entorno con una mayor y más asentada conciencia democrática y de ciudadanía. Por otro lado, cualquier alternativa va a precisar de un nuevo y fuerte sujeto social que sepa hacer valer su peso, sus razones y su determinación. En esta línea la construcción del sentido y la conciencia de ciudadanía se muestra hoy como uno de nuestros grandes déficits y una de nuestras importantes tareas pendientes. Repensarla, además, en el marco de la globalización y de la Unión torna dicha tarea más apremiante, si cabe. Buscar su fundamento y su asiento; su valor, dignidad y derechos; su responsabilidad respecto al bien común o su lugar y papel respecto a lo público; la solidaridad y responsabilidad intergeneracional y respecto al futuro, etc.: son algunos de los aspectos a poner sobre la mesa y reconsiderar. Y quizá no estaría de más que, en este apartado, se retomara – desapasionada y críticamente – una rápida mirada a la tan traída y llevada cuestión de ‘educación para la ciudadanía’.

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